La esencia de Donostia, desde una perspectiva privilegiada
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La esencia de Donostia, desde una perspectiva privilegiada
La esencia de Donostia, desde una perspectiva privilegiada
Imagina asomarte a uno de tus balcones y contemplar la plaza Zuloaga, la iglesia de San Vicente, el monte Urgull e incluso el mar. Todo ello desde una vivienda de 150 m², con techos extraordinariamente altos, grandes ventanales y esa elegancia tan característica de las casas señoriales donostiarras.
Situada en la calle Soraluze, en el Ensanche Oriental de la Parte Vieja de San Sebastián, esta vivienda disfruta de una ubicación verdaderamente especial. Una zona que forma parte de la Parte Vieja, pero que, por su configuración como ensanche, presenta características arquitectónicas y urbanísticas diferentes a las del casco histórico, con la ventaja de encontrarse alejada de sus calles más bulliciosas.
Y es que la ubicación es solo el principio.
La vivienda cuenta con 150 m² construidos y cinco habitaciones, ofreciendo una amplitud cada vez más difícil de encontrar. Tres de sus dormitorios se abren directamente hacia la plaza Zuloaga, a través de grandes ventanales que llenan las estancias de luz natural y permiten disfrutar de unas vistas realmente privilegiadas.
El gran salón-comedor, también orientado hacia la plaza, es otro de los espacios protagonistas de la casa. Sus generosas dimensiones, la altura de sus techos y la entrada de luz crean esa sensación de amplitud y elegancia que tanto distingue a las viviendas clásicas de Donostia.
La orientación oeste permite disfrutar del sol de tarde, que ilumina las estancias exteriores y aporta una calidez especial a los espacios principales.
Y después están las vistas. Desde sus tres balcones se contempla un escenario difícil de mejorar: la plaza Zuloaga, el Palacio Zuloaga, la iglesia de San Vicente, el monte Urgull y unas preciosas vistas laterales al mar. Una combinación de arquitectura, historia y paisaje que convierte cada mirada al exterior en un pequeño privilegio.
La distribución se completa con una cocina independiente, un baño completo y un aseo, además de las cinco habitaciones que permiten adaptar la vivienda a diferentes necesidades, desde una gran residencia familiar hasta espacios de trabajo o estancias polivalentes.
Pero más allá de sus metros, de su distribución o incluso de sus vistas, lo que realmente enamora de esta casa es su personalidad. Los techos altos, los grandes ventanales, los balcones y sus proporciones señoriales conservan ese carácter tan especial de las viviendas donostiarras de siempre.
Una casa con presencia, con luz, con historia a su alrededor y con una ubicación que permite disfrutar de San Sebastián de una manera extraordinaria.
Porque vivir aquí no es solamente vivir en la Parte Vieja. Es tener una de las estampas más bonitas de Donostia al otro lado de tus ventanas.
No lo dudes más y llámanos para visitarla.